dimarts, 25 de novembre del 2014

MALES QUE TIENEN REMEDIO
Soy Marta, cooperante número 723, y actualmente me encuentro en Yong-Shi una ciudad de Japón que acaba de sufrir un terremoto de magnitud 8,7 en la escala de Richter. En este país la gente ya está preparada para este tipo de catástrofes naturales, pero nunca se está lo suficiente. La ciudad ha sufrido grandes daños y pasará un gran período de tiempo antes de que se haya reconstruido todo otra vez y se vuelva a la normalidad.
El temblor producido por el terremoto destrozó los edificios y muchas personas quedaron atrapadas entre los escombros, otras incluso perdieron la vida. El movimiento sísmico sorprendió a la gente y, como es habitual en estos casos, hubo más de un caso de muerte por ataque paro cardíaco. Hoy por hoy, las calles de Yong-Shi están llenas de edificios derruidos y cadáveres bajo sus escombros; ya se han encontrado 730 muertos y hay más de 5000 personas heridas, por no hablar de las más de 2000 desaparecidas. Después del terremoto, todos los habitantes de la ciudad fueron desalojados y actualmente la mayoría están viviendo en un campo en tiendas de campaña enviadas por la cooperación internacional, con los servicios mínimos. Muchos japoneses están empezando a desarrollar un virus cuya existencia era desconocida hasta el momento; y se cree que ha surgido del polvo que desprendieron los edificios al ir derrumbándose y del pánico y estrés que han vivido hasta ahora los orientales. Aún no sabemos a qué órganos afectará ni qué represalias tendrá en los afectados, pero esperamos poderlo estudiar y conseguir un antídoto cuanto antes.

Necesitamos ayuda urgentemente. El gobierno japonés tiene que enviar todos los medios que estén a su disposición para atajar este virus y si no tiene los suficientes debe recurrir a la ayuda internacional.

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