MALES
QUE TIENEN REMEDIO
Soy Marta, cooperante número 723, y actualmente me encuentro
en Yong-Shi una ciudad de Japón que acaba de sufrir un terremoto de magnitud
8,7 en la escala de Richter. En este país la gente ya está preparada para este
tipo de catástrofes naturales, pero nunca se está lo suficiente. La ciudad ha
sufrido grandes daños y pasará un gran período de tiempo antes de que se haya reconstruido
todo otra vez y se vuelva a la normalidad.
El temblor producido por el terremoto destrozó los
edificios y muchas personas quedaron atrapadas entre los escombros, otras
incluso perdieron la vida. El movimiento sísmico sorprendió a la gente y, como
es habitual en estos casos, hubo más de un caso de muerte por ataque paro
cardíaco. Hoy por hoy, las calles de Yong-Shi están llenas de edificios
derruidos y cadáveres bajo sus escombros; ya se han encontrado 730 muertos y
hay más de 5000 personas heridas, por no hablar de las más de 2000
desaparecidas. Después del terremoto, todos los habitantes de la ciudad fueron
desalojados y actualmente la mayoría están viviendo en un campo en tiendas de
campaña enviadas por la cooperación internacional, con los servicios mínimos.
Muchos japoneses están empezando a desarrollar un virus cuya existencia era
desconocida hasta el momento; y se cree que ha surgido del polvo que
desprendieron los edificios al ir derrumbándose y del pánico y estrés que han
vivido hasta ahora los orientales. Aún no sabemos a qué órganos afectará ni qué
represalias tendrá en los afectados, pero esperamos poderlo estudiar y
conseguir un antídoto cuanto antes.
Necesitamos ayuda urgentemente. El gobierno japonés tiene
que enviar todos los medios que estén a su disposición para atajar este virus y
si no tiene los suficientes debe recurrir a la ayuda internacional.
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